El cronista oficial de Casares contextualiza históricamente el motín que protagonizaron las mujeres de Casares en 1898 en protesta contra el impuesto al consumo. Este artículo sobre el motín de las «consumeras» corrige el error en el que han caído algunos textos del andalucismo histórico cuando refieren la «revuelta de las mujeres comuneras de Casares», comuna que nunca existió.

El motín contra el impuesto del consumo de las mujeres casareñas enarbolando trapos blancos y verdes en la noche del 15 de mayo de 1898 quedó grabado para siempre en la memoria de un joven Blas Infante.

La crisis agraria finisecular entre finales del siglo XIX y comienzos del XX tuvo en España graves consecuencias para la población provocando una gran crisis en toda la sociedad, no solo en el mundo agrario. Nuestro pueblo no fue una excepción. Fueron varios los factores que desencadenaron en Casares una grave parálisis vital en todos los aspectos: políticos, económicos y sociales.

Casares, sin fecha (Archivo: Benito Trujillano Mena)
Casares, sin fecha (Archivo: Benito Trujillano Mena)

Casares: encrucijada de caminos

Una foto fija de ese contexto nos lleva a un pueblo situado en una encrucijada de caminos entre la costa malagueña, el Campo de Gibraltar y las últimas estribaciones de la Serranía de Ronda: Casares.

La sequía de aquellos años abonó una bajada de la producción de cereales, en especial del trigo, sometido a un férreo proteccionismo estatal. Por si no fuera suficiente, la enfermedad de la filoxera acabó con el tradicional viñedo en todo el término casareño.

La Guerra de Cuba

En la Guerra de Cuba (1895-1988), como ocurrió con miles de jóvenes españoles, los quintos casareños de extracción humilde dejaban su salud y su vida en la antepenúltima ensoñación colonialista de un imperio en rigor mortis.

A tenor de esa desgracia, se produjeron manifestaciones por las calles de Casares, sobre todo por parte de familiares de los reclutas. Blas Infante (1885-1936) recordará de su infancia cómo el maestro les acompañó junto a los demás alumnos a despedir a la soldadesca en la zona de Los Arenales entre canciones patrióticas, lágrimas y sollozos de aquellas madres que despedían a sus hijos, temiendo que por última vez.

El magistrado D. Juan Infante García recoge en sus memorias cómo su padre abonó la tasa para poder ser excluido de ir a la guerra, salvándolo de una muerte casi segura. Ellos si podían pagar esa redención en metálico.

Antonio García, Mariana Valadez y familia (Archivo: Benito Trujillano Mena)
Antonio García, Mariana Valadez y familia (Archivo: Benito Trujillano Mena)

De aquella época encontramos recuerdos en forma de fandango casareño:

Para qué queremos Cuba
si en España se cosecha
trigo, cebada y centeno
y tabaco no tenemos
porque sembrar no nos dejan.

En aquellos años de entre siglos, muchas familias del pueblo vendieron sus escasas pertenencias y pusieron rumbo a las Américas, especialmente a países como Brasil, Uruguay y principalmente a Argentina. Esa suerte corrió el matrimonio de los casareños Antonio García y Mariana Valadez quienes junto a sus tres hijos emigraron en esos años a Santiago de Estero (Argentina), logrando en aquellas tierras lo que su país les había negado: trabajo, calidad y bienestar de vida.

Casares: manifestaciones de carácter progresista y anarquista

Se sucedían las manifestaciones contra la guerra, el hambre y las miserias: “Manifestación de hambrientos en Casares” era un titular muy recurrente en la prensa de la época.

En ese ambiente de agitación comenzó a nacer en Casares la primera “Sociedad”, con un perfil puramente política progresista y de carácter anarquizante.

Siembra a voleo (Archivo: BTM)

El impuesto al consumo

En ese contexto de crisis generalizada fue un agravante para la población el impuesto al Consumo. Esta tasa estuvo vigente entre los años 1845 y 1911, sólo suprimido durante la Revolución de 1868, La Gloriosa.

Fue un impuesto indirecto al consumo ampliamente criticado por gravar los bienes de primera, los llamados productos de comer, beber y arder: alimentos, bebidas alcohólicas, combustibles y sal. Su aplicación encarecía los precios de artículos de primera necesidad llevando a las clases populares a una crisis de subsistencia y hambruna extrema.

A cada población se le asignaba una cantidad anual, que debía recaudar y remitir a la Hacienda Pública. Además se penalizaba con recargos que imponía la Hacienda Local para nutrir las arcas municipales, siendo el Ayuntamiento de Casares paradigma del caciquismo y corrupción.

Motín de Casares (Heraldo de Madrid 17/05/1898)
Motín de pescaderas (1918)

El citado impuesto protagonizó el debate político, económico y social de la época y generó una fuerte reacción de las capas populares. En palabras de D. José Canalejas y Méndez, presidente del Consejo de Ministros en 1912, “el impuesto al consumo es una explotación al proletariado”.

Las protestas contra el impuesto recibieron el nombre de motines de consumos y proliferaron en todo el país, en Andalucía fueron muy escasos. Generalmente consistían en el asalto de la población al fielato (la caseta de recaudación) con su destrucción e incendio y la consiguiente violencia física y/o verbal al recaudador, que lo ejercía en derecho de contrata. También se acosaba a la figura del alcalde del pueblo, como máximo responsable de la recaudación del impuesto.

En aquellos años, paralelamente aumenta el fenómeno del matute, hombres y mujeres que se ganan la vida de matutero o matutera traficando con productos de contrabando, causado por la carestía de esos viene de consumo.

Motín de Casares (Heraldo de Madrid 17/05/1898)

El Motín de Casares

La prensa de la época recoge varios muertos en el cruce Casares debido a un enfrentamiento armado con los carabineros. También la Venta de los Nogales era tránsito obligado del matute en dirección a Ronda, siguiendo el curso del río Genal.

Fue el impuesto al consumo el responsable del denominado “Motín de Casares”. En el mes de mayo de 1898 se produce una huelga general protagonizada por más de cien mujeres quienes, lideradas por propietarias y trabajadoras de los diferentes hornos de pan del pueblo, protestaron en la noche del día 15 por la escasez y carestía de la harina.

El suceso fue recogido por el diario Heraldo de Madrid en su edición del 17 de mayo de 1898 con el título «Motín en Casares».

Casares, 1934 (Archivo Temboury)
Casares, 1934 (Archivo Temboury)

Las fuerzas del orden público miraron con recelo los sucesos y estuvieron en estado de alerta, aunque no intervinieron en espera de órdenes superiores. Según informaban, tomaban nota de las manifestantes y de sus actuaciones.

Todo ocurre en un estado de suma necesidad, alentado por el curtido perfil de las mujeres de esta tierra acostumbradas al duro trabajo, al sufrimiento y a las miserias con un fuerte carácter y sentido del deber, de justicia y rebeldía.

Solo pedían un precio del pan más barato y la eliminación del impuesto al consumo, teniendo en cuenta que precisamente en los meses de mayo y junio el abastecimiento de grano era más precario, en espera de la próxima cosecha.

Blas Infante (Casares, 1885 - Coria del Río, 1936)
Blas Infante (Casares, 1885 – Coria del Río, 1936)

Juicio sumarísimo a 26 mujeres casareñas

El día 7 de marzo de 1899 en la Audiencia Provincial de Málaga, comienza un juicio sumarísimo a veintiséis mujeres de Casares, principales alentadoras e instigadoras de los estragos en la revuelta del Motín de Casares según publica El noticiero de Sevilla.

La historia no nos legó ningún nombre de estas mujeres que causaron el motín, aunque no perdemos la esperanza de encontrar el sumario del juicio, además de enorgullecernos de nuestras recias abuelas y bisabuelas.

Sólo queda una historia escrita en reglones torcidos. Blas Infante fue testigo excepcional de este hecho que vive en primera persona a los trece años de edad ya que su abuelo, D. Ignacio Pérez Salas, era el alcalde en la noche del motín. El joven Blas recuerda cómo las mujeres de Casares se manifestaban airadamente enarbolando trapos blancos y verdes, mujeres consumeras entre rústicas arbonaidas.

Motín de Casares (Heraldo de Madrid 17/05/1898)

Consumeras, no «comuneras»

Sirva este artículo para corregir el extendido error de vocabulario y de contexto en el que han caído algunos textos del andalucismo histórico cuando se refieren a la revuelta de las mujeres comuneras de Casares, comuna que nunca existió. Fueron mujeres de Casares, contra el impuesto del consumo, consumeras, de comuneras solo tenían el compartir un destino común e incierto.

Este artículo fue publicado por primera vez en el número 79 de la revista Puente Nuevo, en junio de 2025.