En una vieja maleta de madera muy apolillada, en casa de mi abuela María Sánchez, en la calle Fuente número 60, descansaban los papeles acumulados a lo largo de toda su vida, guardados celosamente, a pesar de que ella no sabía leer ni escribir.

Estas Navidades he dedicado mi tiempo a ordenar y escudriñar estos papeles, jirones del tiempo y recuerdos de personas que me duelen intensamente.

Mi abuelo Benito, yegüero de trilla, con su cartilla militar y las entradas en combate en la Guerra de Marruecos. Sus informes y certificaciones carcelarias de la represión franquista.

Certificado de liberación de Benito Trujillano Carabante (Archivo: Benito Trujillano Mena)
Certificado de liberación de Benito Trujillano Carabante (Archivo: Benito Trujillano Mena)

Mi abuela María, con sus salvoconductos para poder trasladarse de localidad y sus copias de multas por contrabando de matutera.

Mi padre, hijo único, enfermo de asma y de prematura muerte, acompañándonos siempre en el recuerdo.

Además, un sinfín de recibos de pago de todas las administraciones públicas, local y nacional y fotos teñidas de sepia, que aparentan haber sido siempre viejunas.

Multa por contrabando. Casares, 1962 (Archivo: Benito Trujillano Mena)
Multa por contrabando. Casares, 1962 (Archivo: Benito Trujillano Mena)

La gran riada de Valencia de 1957, anticipo de la de 2024

De entre todos estos papeles, hay un documento que me ha llamado poderosamente la atención. Lo transcribo textualmente:

Ayuntamiento de Casares.

Siendo de todos conocida la desesperada situación de los vecinos valencianos, dimanante de las inundaciones recientemente sufridas por aquella Región. Es deseo de nuestro gobierno que nos ha hecho llegar a través de Excmo Sr. Gobernador Civil, el que por todos los municipios se formen colectas con objeto de recaudar fondos para sufragar y contribuir al momento tan desastroso porque atraviesa la Región Levantina.

Por todo ello participo a Ud. que en esa localidad se ha abierto una colecta destinada a ese fin, la cual se irá ingresada semanalmente al Gobierno Civil las cantidades de los bienhechores de los damnificados valencianos; esperando por ello y por no dudar de su reconocida bonda (sic) aportará su óbolo con lo que dejará muy alto el pabellón de este pueblo.

Dios guarde a Ud. muchos años.

Casares 24 de octubre 1957
Fdo. El Alcalde
A la atención de Benito Trujillano Carabante, Fuente, Casares.

Se hace necesario entender el contexto histórico de este escrito.

La gran riada de Valencia. Una mujer y un niño en uno los barrios afectados. EFE/Jaime Pato/AA
Una mujer y un niño en uno los barrios afectados. EFE/Jaime Pato/AA (Fuente: RTVE)

El 14 de octubre de 1957 se produjo la Gran riada de Valencia, zona geográfica de frecuentes inundaciones. Cayeron 300 litros por metro cuadrado en 24 horas. Esa gota fría causó al menos 81 muertos reconocidos por el régimen gubernamental.

Como consecuencia de esas inundaciones se realizó el Plan Sur, que desviaba el cauce del Turia bordeando la ciudad de Valencia.

La colecta realizada en Casares en 1957 para ayudar a los valencianos se firmó el 24 de octubre de 1957.

Mujeres limpian sus pertenencias en un charco en el barrio de Nazaret, uno de los más afectados por la riada (RTVE)
Mujeres limpian sus pertenencias en un charco en el barrio de Nazaret, uno de los más afectados por la riada (Fuente: RTVE)

Este 29 de octubre del 2024 se produjo una DANA, una depresión aislada en niveles altos, lo que antiguamente se llamaba una gota fría. En algunas zonas de Valencia cayeron entre 600 y 700 litros por metro cuadrado.

Como dato oficial, el número de fallecidos a fecha de hoy es de 224 personas.

Valencia se salvó de la tragedia, pero no las localidades metropolitanas, significándose las poblaciones de la zona sur de la capital en pueblos como Catarroja, Paiporta, Chiva, Massanassa, etcétera.

También una ola de solidaridad recorrió el país en esta ocasión, volcándose pueblos como el nuestro, Casares, para ayudar a gentes que lo habían perdido todo. Ante tal desatino, la justicia se encargará de poner a cada uno en su sitio por su responsabilidad política.

Inundaciones en Casares en 1965

Lo que sucedió en Valencia en 1957 pudo ser un presagio de lo que ocurrió el 24 de octubre de 1965, ocho años después, con la riada de Casares: Se produjo una gravísima inundación en la calle La Fuente, por el recorrido del arroyo de las Piletas hasta el Chorrete.

Esta gota fría de 1965 no produjo muertes, como sí las habían producido las inundaciones del 4 de noviembre de 1903 en este mismo lugar, llevándose por delante cinco vidas; lo recogimos en un trabajo anterior: “Recuerdos de la Piletas”, publicado en el libro ¡Soy de Casares, señores!

Aquellas inundaciones de 1965 nos traumatizaron a los vecinos de la calle La Fuente. Hoy solo quedamos los niños y niñas de aquel aciago año. Hemos recordado, testificado y transmitido este suceso a todo aquel que nos ha querido escuchar, dando por absolutamente perdidas aquellas 1.500 pesetas por familia prometidas por el Gobierno Nacional, tras la declaración de daños.

Calle Piletas, Casares, años 60 (Fotografía: Hnos. Cordero)
Calle Piletas, Casares, años 60 (Fotografía: Hnos. Cordero)

Un problema que persiste

Desde aquellas inundaciones de 1965, la infraestructura ha cambiado. El Llano de la Fuente es ahora un espacio abierto de donde han desaparecido la muralla y las casas ruinosas de la Huerta de los Frailes. También el caño del cine se ha abierto en perpendicular a la calle la Fuerte, ampliando su capacidad.

Por el contrario, el arroyo de las Piletas no ha evolucionado: sigue en las mismas condiciones que se encontraron los Hermanos Capuchinos del Convento de Casares en 1730. El riesgo derivado de la orografía sigue existiendo. De ahí nuestra constante preocupación y alerta.

Después de la DANA de 2024, ya no valen valoraciones simplistas como decir que ya no llueve, o juicios carentes de rigor técnico. Hay que tomar conciencia de que solo con palabras no se soluciona el asunto de Las Piletas. Hace falta un estudio riguroso que solucione este problema de forma definitiva.

Y aunque no tengo argumentos técnicos para poder evaluar el riesgo en la zona inundable de Marina de Casares o las crecidas del río Genal a su paso por el Secadero, sé que hay que tener en cuenta alternativas ante el peligro de futuras inundaciones.

Río Manilva. Zonas inundables con frecuencia importante (50 años)

Es bueno plantear los problemas, pero es de seriedad y rigurosidad añadir las soluciones y su coste económico.

Este año, por mandamiento de la Unidad Europea, se volverá a recuperar el cobro de la tasa municipal de basura. Su cuantía es superior al millón de euros. Paralelamente, por orden de la Junta de Andalucía, también se recuperará el canon del agua en las facturas de Acosol: ahí podría estar la financiación para solucionar el problema del riesgo de inundaciones en Casares.

Hoy se plantea el siguiente dilema ¿dónde tendremos que buscar a los responsables de la próxima inundación provocada por el arroyo de las Piletas?

Por desgracia, no ha quedado ningún ventorrillo por la zona.